martes, 22 de diciembre de 2009

Bajo tierra


Me levanto de mi cama concienciada cada mañana que este nuevo día es único y por lo tanto me propongo no permitirme desaprovecharlo. Cada día es único, porque la combinación de factores nunca será la misma, teniendo en cuenta el clima, el lugar donde estemos, el estado físico en que nos encontramos, también el psicológico y sobretodo el de las personas que nos rodean.

Y como cada día es una sorpresa para todos mis sentidos ( y sentimientos) procuro levantarme con una sonrisa y unas ganas enormes de afrontar lo que me espera con energía, paciencia y esta sonrisa mía que raramente no me acompaña.

Pero por muchas ganas, energías y buenas intenciones siempre hay días que se atraviesan. Y se atraviesan no desde el inicio, si no progresivamente, según transcurre el día, a veces lentamente, otras veces más rápido, pero siempre llega un momento, "el momento", ese momento que hace que la última gota colme el vaso, ¿y que culpa tiene esa gota de llegar más tarde que las anteriores?? ¡Ninguna!
Pero ya no importan ni las gotas ni los motivos cuando el vaso esta desbordado.

Cuando eso sucede pueden pasar varias cosas; estallar en cólera en el mismo momento en que la pobre última gota que sin más culpa que las anteriores nos hace perder los papeles (llorando, gritando o bien recurriendo a la violencia), o no perder la calma (al menos aparentemente) y digerirlo como buenamente se pueda.

Yo soy partidaria de no perder los papeles en público, en lugar de eso finjo normalidad hasta analizar lo sucedido. Y es lo que tiene el no dejarse llevar en el momento, que me encierro en mí misma, analizo y analizo tratando de entender, pero no siempre encuentro explicación para algunos comportamientos.
Cuando no entiendo se descubre ante mí la injusticia en su más pura esencia, desenmascarando el mal por si mismo y no como camino más corto a una meta. Esto me entristece, me entristece de tal modo que mis ganas de vivir, de levantarme cada mañana con energía disminuyen progresivamente casi incluso hasta hacerlas desaparecer.

Y busco. ¡Busco! Busco y no encuentro rastros de bondad, no encuentro sinceridad ni buenas acciones.

Pierdo la fe.

Y solo busco un empujoncito. Algo que me demuestre que no todo es baldío.

Busco y no encuentro.

1 comentario:

  1. No pierdas la fe, mira a tu alrededor, aún hay cosas por las que merece la pena sonreir y esperanzarse. Hoy en dia no hay bondad en grandes gestos pero si en muchos pequeños detalles, no se ven a simple vista, pero si te fijas... ^^ muackzz
    Sigo leyendote

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